domingo, 30 de octubre de 2016

A


13/01/2016

Salía del departamento que rento en en la calle dos sur, de pronto comencé a pensar en aquello que casi cualquier contemporáneo a mí busca de sí: trascender, profesionalizarse, estabilizarse. Existen diversos proyectos de vida. ¿El mío? Bueno, soy artista (o al menos lo pretendo). Aunque nunca se me ha dado el aplicar a becas, programas de fomento... quizá uno que otro concurso. Batallo con la idea de ser avalado por alguna institución, sin embargo, en el mundo del arte emergente, así es. Se me ocurren otras posibilidades.

Hace bastante frío y es la primera lluvia del año, tuve que recorrer en bicicleta toda la calle dos sur para después llegar a la cuatro norte, casa de mis padres. Luego hablaré de ellos. Probablemente no he vislumbrado el sentido de vivir, ¿cómo lo haría a mi corta edad? Ahora pienso buscar escribir estas notas que en algún momento congregaré en alguna publicación. Comencé a manera de terapia, me tranquiliza escribir aquello que no logro contar a A, por aquello de la distancia. Sucede que, al hablar determinado número de horas, no puedes expresar lo suficiente, o lo olvidas. Por ello he comenzado con este pequeño proyecto. En un esfuerzo por apuntar lo que sucede en mi entorno y, probablemente, para despertar la memoria, como en Una novela francesa, de Beigbeder. 

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