miércoles, 26 de octubre de 2016


Detalles

30/11/15


Reunirnos se ha vuelto esporádico, cuando juntos, aunque de calidad, pareciera que tenemos el tiempo contado. Por primera vez me sentí molesto por nada, con miedo. Como si se tratase de una cuestión de fe; una especie de circunstancia que pareciera estar prescrita. ¿Cómo saber que somos el uno del el otro? La distancia se alimenta de nuestras ganas de independencia profesional.

El amor se disfraza de bienestar social. Otras veces de inadvertencia. Remotamente pienso que es mágico, incondicional, pero finito. Apego y desapego. ¿Me he ensimismado en sentir la necesidad de su presencia? de la sociedad? ¿cómo pedir aquellos mínimos detalles que, posiblemente alguien tan apegado, parecieran ser remedio?

Acepto el apego emocional.

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